¿Qué pasaría? ¿Qué pasaría si la gente fuera más empática? ¿Qué pasaría si por cada lágrima derrochada hubiera una sonrisa? La gente a veces no entiende, no sabe lo que es sufrir por algo. Una persona a la que nunca le pasó algo malo no puede criticar, no puede conocer, no puede prejuzgar.  Detesto escuchar día a día las idioteces de la gente que nunca se sentó a leer el diario, que nunca supo lo que es pasar por cosas como esas, que se ríe del tema como si fuera cualquier otro.  Para que no se mal entienda, no es necesario saber, solo es necesario entender al otro, tratar de ponerse en su lugar y saber estar ahí.
Verdaderamente que hay gente que no sabe lo que hace. Yo sinceramente agradezco de corazón haber podido vivir sabiendo de cerca todo esto. Que la vida no siempre es un camino de asfalto, que a las mejores personas le pasan cosas malas. Pero si, es verdad, tal vez la gente no se de cuenta de lo que hace, no se de cuenta de que hieren a algunas personas.
Hoy en día todo es así, la gente ignora, discrimina, prejuzga, critica sin justificantes,  lastima y ríe negramente a costa de la tristeza de otros.
Sé que poca gente va a leer éste blog porque sólo lo uso como personal, pero solo quiero que quienes lean esto mediten cada paso que vayan a dar, que mediten bien cuando vayan a decir algo, que porfavor, no hieran y que se instruyan (solo un poco) a la hora de criticar y prejuzgar.
Ayudar no es tan difícil, todos podemos hacerlo. No es necesario hacer grandes cosas ni tener necesariamente dinero. Con una sonrisa, con hablar, con escuchar, con aconsejar, con regalar, con prestar, con dibujar, cantar, dedicar y disfrutar sólo basta.

No te dejes influenciar por cosas mínimas, dedicate una sonrisa, dedicale una sonrisa a quién esté a tu lado y jamás te dejes vencer.




Las personas no deben vivir con la esperanza, solo la esperanza de cumplir sus sueños, tienen que vivir, tienen que luchar, tienen que moverse, hacer TODO lo posible, TODO lo que esté al alcance de sus manos. Puede que sea frustrante el camino, puede que no lleguemos al fin como queríamos llegar, puede que los sueños no se cumplan, puede que no llegues con quien querías llegar, pero juro que vale la pena recorrerlo. Vale la pena disfrutarlo. Aunque tengas recaídas, aunque te cueste volver a levantarte, no te olvides nunca de vivir, porque la vida pasa mientras nosotros nos preguntamos qué hacer con ella, mientras nosotros planeamos cosas para el futuro sin disfrutar ni vivir el presente, jamás te olvides de sonreír, jamás juzgues tu camino ni lo compares con el camino de los demás sin recordar lo que te costó recorrerlo. No juzgues el camino de otros, no envidies sus resultados, vos podes ser mejor, podes darte lo mejor para vos mismo, no decaigas, no te tires abajo, no te odies. Disfruta todo, que al final del camino, vale la pena el esfuerzo.
No te olvides nunca que
VOS dibujas tu propio camino. Si no te gusta algo CAMBIALO. Si tenes sueños LUCHA POR ELLOS. Si te sentís mal RECORDÁ todo lo bueno que viviste, RECORDÁ que siempre va a haber alguien ahí para vos. Jamás te olvides de quienes estuvieron ahí, brindándote su apoyo. Hace lo que quieras, desees, pretendas y quieras para tu vida, que al fin y al cabo es TU vida, y lo va a seguir siendo hasta el final. Pero jamás te olvides que SOLO SE VIVE UNA VEZ.



Bueno, el objetivo de escribir ésta entrada es porque sentía la necesidad de descargarlo de alguna forma, y la verdad no tengo la confianza como para hablar esto con mis amigas, se que a ellas no les interesa el tema, se que prefieren evitar oírme hablar de esto.  Puedo hablarlo con pocas personas, mis hermanas, alguna que otra amiga, Amilcar y Juani creo, pero después no siento la confianza con alguna persona, que sea tanta la confianza que me pueda descargar completamente y largar todo lo que tengo guardado. 
Creo que todo lo que tengo y estoy pasando se resuelve en que tengo miedo, estoy asustada a lo que pueda llegar a pasar. Es doloroso ver a una persona así y no poder hacer nada, sufrir de semejante forma y no poder evitar lo que pasó y sigue pasando. Mi abuela tiene 94 años, actualmente tiene un hijo (Cuando, según las rigurosas leyes de la vida deberían ser tres), si no me equivoco tiene 7 nietos, sin sumar los políticos y los bisnietos, vive sola, ya que mi abuelo falleció hará unos 7 años. De la gran familia que pudo formar y mantener con sudor y lágrimas mi abuela, dos personas la van a visitar, dos personas le devuelven todo lo que ella nos dio, dos personas solo se acuerdan de que gracias a ella estamos acá.  Ella vive en su casa sola, con mujeres que la cuidan, nadie se pone en su lugar, nadie recuerda lo que sufrió al perder dos de sus hijas, al perder a sus padres, a sus hermanas, a su marido, nadie hace el mínimo esfuerzo por ir media hora, quince minutos a hablar con ella y acompañarla. Me siento impotente, no poder evitar eso, ver que a mis primas/os les importa un bledo ver a mi abuela mal, ver que está sufriendo, ver que necesita apoyo y QUE NO HAGAN NADA. Yo hago TODO por estar con ella ahí, por acompañarla, vamos con papá cada tanto (él va todos los días); pero yo se que ella sigue mal, que necesita a sus demás nietos, que los extraña, los quiere ver.  Pero bueno, calculo que somos personas diferentes, ellos en algún momento espero que se den cuenta que a ella le deben la vida, que sin ella no son nada y la valoren un poco más, aunque esto no deje de hacerme sentir mal, se que siempre, TODO vuelve.

En mi habitación la cama estaba aquí, el armario allá y en medio la mesa. Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí. Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver. Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable. Trasladé la mesa allá y la cama en medio. El resultado fue inconformista. La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición preferida. Pero al cabo de cierto tiempo, la novedad dejó de ser tal y no quedó más que la incomodidad. Así que puse la cama aquí y el armario en medio. Esta vez el cambio fue radical. Ya que un armario en medio de una habitación es más que inconformista. Es vanguardista. Pero al cabo de cierto tiempo… Ah, si no fuera por “ese cierto tiempo”. Para ser breve, el armario en medio también dejó de parecerme algo nuevo y extraordinario. Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Si dentro de unos límites determinados no es posible ningún cambio verdadero, entonces hay que traspasar dichos límites. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución. Decidí dormir en el armario. Cualquiera que haya intentado dormir en un armario, de pie, sabrá que semejante incomodidad no permite dormir en absoluto, por no hablar de la hinchazón de pies y de los dolores de columna. Sí, esa era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. Ya que esta vez, “cierto tiempo” también se mostró impotente. Al cabo de cierto tiempo, pues, no sólo no llegué a acostumbrarme al cambio -es decir, el cambio seguía siendo un cambio-, sino que al contrario, cada vez era más consciente de ese cambio, pues el dolor aumentaba a medida que pasaba el tiempo. De modo que todo habría ido perfectamente a no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites. Una noche no aguanté más. Salí del armario y me metí en la cama. Dormí tres días y tres noches de un tirón. Después puse el armario junto a la pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba. Ahora la cama está de nuevo aquí, el armario allá y la mesa en medio. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario…
¿Cómo mierda se hace ahora? Sabiendo que el tiempo va a pasar y te voy a olvidar, sabiendo que no te tengo más acá conmigo. Tratar de no recordarte para no volver a tener ataques de disnea nerviosa, conteniendo todo. Pero, ¿Sabes qué? Hoy se que solo una sonrisa me hace mas fuerte.


Bueno, creo que al fin llegó el momento de decirlo, de hablar todo lo que nunca hablé, de contar todo lo que tanto callé, de parar con esas noches interminables de llanto e insomnio. A veces si, como dijo una amiga, es mejor olvidar que sufrir; vivir con la esperanza de que algo va a cambiar que todo va a ser diferente, pero es realmente al pedo y necesito largar todo lo que siento de una vez, aunque nadie lo lea, solo descargarme.
Mis viejos se mudaron a la casa en la que vivo yo cuando mi hermana mayor tenía un año, en este momento ella tiene 26. En ese entonces vivía en frente de mi casa una mujer grande, que tendría 60/70 años que fue la primera en recibirlos. Mis viejos se hicieron muy amigos de ella, tanto que hasta llego a criar a mis hermanas, y sobre todo a mí. Obviamente ella era Lía, desde pequeña ella me crio, me vio crecer; fue mi madre, mi amiga, mi abuela, mi hermana, mi todo. Me sintiera como me sintiera yo iba todo el día a su casa, a comer, a tomar mates, a visitarla, a dormir, a jugar a las cartas, lo que fuera. Íbamos juntas a visitar a vecinos, a ver jineteadas, a hacer mandados, etc. Yo la AMABA, imposible es describir todo lo que sentí por ella. 
Cuando empecé el jardín y la escuela iba a la mañana y ni bien volvía a visitarla, casi no estaba en mi casa, y si yo algún día no iba, ella siempre cruzaba a ver si me había pasado algo, incluso cuando nos escuchaba llorar a mí y a mi hermana. Con ella aprendí todo lo que se.
Pero el tiempo paso, y las personas crecen, ‘se ponen viejas’, y el momento llegó. Eso no fue lo que más me dolió, lo que más mal me hizo fue saber que ella estaba mal y estaba muriendo y yo solo me enteré que ‘estaba descompuesta’. Recuerdo aun las palabras de mi mamá: “Lía estaba vieja, yo se que ya estabas lista y sabías que el momento iba a llegar algún día”. No se puede explicar la bronca que tenia de que no me hayan dicho nada, que me hayan ocultado la muerte de la persona más importante que tuve en mi vida, la UNICA persona que yo quería ver y con la que quería estar. Pero me guarde todo, nunca dije nada, nunca grite todo ese  dolor, nunca le reclame a mis padres que yo no estaba lista, que aunque tuviera 9 años yo quería estar con ella, que lo único que siempre quise fue decirle aunque sea ‘adiós’. 
Es indescriptible el dolor de saber que ella murió tal vez pensando en cómo estaría yo, vivir con el dolor de saber que no podes volverla a ver, que pasen 7 años y que yo siga llorándola, que pienses en ella almenas 2 veces al día desde ese momento, que siga esperando que se presente a hablarme aunque sea en un sueño, que pase su cumpleaños y solo pueda verla y hablar con ella en el cementerio; que no pase nada, que esperes y esperes eso imposible. 
Desde ese momento lo único que hago es callar, las personas siguen haciendo lo mismo, me mienten, me usan, me tiran, me levantan, me vuelven a tirar, me esconden cosas y yo solo cayo; pienso miles de cosas que podría decirles en la cara pero no se las digo, no puedo.
Creo que no me quedan más cosas por decir, solo que pienso en ella y me siento tan sola, las personas de ahora no son las de antes, mis amigas no se interesan en lo que siento, el mundo cambió y yo me quede flotando ahí sin entender porque la gente es tan egoísta últimamente.

Ahhhhhhhhhhhhhh, si estoy feliz. Me encanto notar que hicimos todo esto y sirvió para algo, y ahora quiero compartirlo acá, en mi blog.
Teníamos una profesora de Formación Religiosa que la amábamos, nos encantaba tener clases con ella, era de esas personas que vos decís: ¿Cómo puede ser que sea así? Tan increíble. El año pasado eran las mejores sus clases, nos enseño lecciones de vida y miles de cosas que nos ayudaron en nuestro día a día, nos enseño a movernos como grupo, a compartir entre nosotros y miles de cosas más. Pero este año, cuando nos juntaron con los de la división ‘A’, todo cambio: ellos eran muy arrogantes, no daban importancia a sus clases y eso provocaba peleas entre nosotros ya que queríamos disfrutar la clase. Todo era un quilombo y ya ni siquiera podíamos ser un grupo unido como lo habíamos logrado el año pasado. A todo esto la profesora se canso de intentarlo, no pudo mas, hubo muchas cosas que le hicieron rebalse y renunció.
Nosotras nos sentíamos pésimas, ¿Cómo podía ser que hubiéramos dejado pasar a la persona que nos dio las mejores lecciones de vida que pudimos aprender, a quien no solo nos enseño ‘catequesis’ sino nos enseño lo que es ver las cosas de otra manera, de maneras nuevas día a día. Bueno, lo peor de esto es que notábamos a nuestra profe distante, la cruzábamos en los recreos y no era la de antes; ahí fue cuando se nos ocurrió todo, decidimos con las chicas (Flor, Maru y Gu) una carta diciéndole todo lo bien que nos hizo, pidiéndole perdón por haberle fallado y dándole gracias por todo, la escribimos y se la mandamos.
Bueno, hoy justo nos contesto nuestra carta, la notamos totalmente diferente, nos dijo cosas hermosas como que éramos nosotras las que le dábamos fuerzas para seguir adelante con el grupo pero tuvo que irse, en silencio porque no podía mas, que la culpa no era nuestra y nos dejo en el sobre cuatro notitas con frases y un libro que dice ‘diez reflexiones para lograr sus metas’.
Por eso quería compartir lo que nos dio en el librito, es hermoso esto, espero ayude a alguien y le guste a quien lo lea como nos encanto a nosotras. Porque personas así de fuertes no se encuentran en cualquier lado, hay que saber notarlas.

“Diez reflexiones para lograr tus metas-
1. Conócete a ti mismo.
 Basada en el principio socrático, esta reflexión nos habla acerca de que primero debo conocerme yo para poder conocer al otro, ejemplo: que me gusta, que me disgusta y desde allí tratar de entender al otro, para poder predecir cómo reaccionará cuando le comuniques tus metas. No siempre te saldrás con tu deseo, pero estarás mas cerca de ‘hacer un gol’, no es fácil llegar a conocerse a uno mismo, ni hablar de los demás, por lo tanto es una actitud que requiere esfuerzo, ‘nada es gratis en esta vida’…
 Para conocerte bien debes quererte, valorarte, respetarte y sobre todo tener personalidad, ya que sin ella puedes ser ‘arrastrado ‘a hacer lo que hace la mayoría y no lo que crees conveniente para vos. Algunas ideas que pueden ayudarte a conocerte a ti mismo:
- Escucharte cuando estás solo
- Leer acerca de temas filosóficos, psicológicos y religiosos
- Escribir y meditar sobre lo que escribiste
- Rezar pidiendo sabiduría
2. Mira a tu alrededor.
 Siempre es importante cuando te planteas una meta ver el contexto para ponerla en práctica, no es lo mismo manifestar tus ganas de participar en un gran proyecto o dar una conferencia para 10 o 100 personas, al aire libre o en un lugar cerrado, el medio nos guste o no, nos condiciona y no tenerlo en cuenta es jugar con una carta de menos.
 Recuerda que el miedo bien puede inmovilizarte como puede estimularte, depende de cómo encauces tu energía hacia tus objetivos, algo que puede ayudarte y sobre todo cuando estés ‘perdido’, de noche ponte a contemplar las estrellas, después de un rato comenzarás a sentir que no estás solo en este universo, es el de arriba el que manda, puedes poner tu parte pero no todo depende de vos. Somos criaturas que anhelamos vivir en sociedad y aunque mas no sea para discutir con el otro, la soledad ‘obligatoria’, no es buena para nadie, si es la opcional, que te permite juntarte con quienes deseas dejando de lado los compromisos. Creo que hay una edad en la que uno comienza a elegir sus amistades, a seleccionarlas y a cuidarlas. Importante: pide críticas de tus proyectos a personas amigas que sabes que te van a decir lo que quieres y lo que no quieres escuchar.
3. Sintoniza con tu realidad.
 Quizás tu meta sea muy osada, ahora ¿la misma sintoniza con tu realidad, es viable, es realista?, ¿puede ser ejecutada ya misma o a largo plazo?, trata de juntar personas para tu proyecto que coincidan con él, no el tipo de persona que lo boicotea: hay algunas frases que nos caracterizan a las argentinos como ‘no va a andar’, ‘¿te parece?’, y después todos copian la idea, eso ‘pincha’ la energía grupal, lo que no quiere decir que no busques y aceptes una crítica constructiva o sugerencias para tu proyecto. Pero ten en cuenta que la mejor propuesta dejará de serla cuando se olvida hacia quién o quiénes van dirigidos. Como dice una frase de liderazgo: ‘si miras hacia atrás y no tienes gente que te siga realmente estas en problemas’… todas las personas famosas que cambiaron algo en un momento fueron tildados de locos, excéntricos, pro a la larga se salieron con la suya porque no se dejaron caer en la chatura de la mediocridad, ni siguieron a la manada.
4. Escucha, luego responde.
 Dicen que tenemos dos orejas y una boca, por lo que se sugiere escuchar dos veces antes de hablar y porque no 3 o 4, es difícil, porque muchas veces no escuchamos sino que estamos a la defensiva para responder en forma mecánica a lo que nos dicen y no dejamos un espacio como dice S Covey ‘para la elección’, influenciados por la corriente conductista (la cual nos dice que a cada estímulo le sigue una respuesta) muchas veces nos vemos como autómatas actuando de manera mecánica, repitiendo los mismos patrones de comportamiento que nos llevaron a un camino sin salida, en vez de realizar las cosas de manera diferente, si deseamos resultados diferentes, es más fácil copiar que crear es por ello que hay tanta competencia en nuestra sociedad, si aprendemos el arte de escuchar, nos vamos acerca no más a lo que nos quiere decir el otro, incluso lo que no dice.
5. Lee, analiza, aplica.
 Antes que nada ponte a leer y analizar el tema que vas a aplicar, esto parece una perogrullada pero muchas veces lo dejamos de lado, cuanto más sepas acerca de lo que quieres aplicar más fácil será tu respuesta. Eso si cuando has tomado una decisión hay que ponerla en práctica mas allá que después los resultados no sean los esperados por vos, lo intentaste, lo vuelves a intentar y sigues intentando, la persistencia es como una gota de agua que poco a poco rompe una piedra y que muchas veces subestimamos, es importante destacar en esta reflexión que el voluntarismo sin formación nos lleva a la desesperación.
6. No creas todo lo que lees, no hagas todo lo que piensas.
 Esto significa ‘filtrar la información’, si hasta esto que yo te estoy diciendo, es muy importante realizar una lectura crítica constructiva de lo que lees, ya sea un libro, una nota o tu realidad, para que puedas sacar conclusiones positivas y no actúes por impulso. Sé que no es fácil y menos cuando uno se encuentra en situaciones desesperadas pero bueno aquí es necesario tener en cuenta el dicho ‘contar hasta diez’ y porque no hasta 100 o hasta 1000. No se trata de ser un escéptico sino alguien capaz de cuestionar y cuestionarse a sí mismo, sobre todo hoy donde tenemos tanto acceso a la información pero no tenemos el tiempo de asimilarla.
7. Da en blanco.
 Es muy importante focalizar tu objetivo para poder ‘dar en el blanco’, leí hace tiempo que si bien una ametralladora dispersa muchas balas, son pocas las que dan en el blanco (será por eso que el héroe que vemos en la tele nunca muere) pero que el tiro disparado por un francotirador muy raras veces falla. Ahora ten en cuenta que por más esfuerzo que pongas al realizar algo, el 50% depende de ti y el otro 50% de Dios, el universo o el nombre que quieras tu darle. Si fuera tan fácil pensar lo que uno desea y que esto se cumpla, todos seriamos ricos y famosos. Para resumir, eres lo que piensas y lo que haces con tus pensamientos, evita la dispersión y busca la concentración en tu meta, lo que no quiere decir ‘que pongas todos los huevos en la misma canasta’, pero si por más variados que sean tus caminos, por mas espinas que tenga el camino a tu éxito personal, no pierdas de vista la esencia de tu objetivo, ¿Qué es realmente lo que quieres lograr? ¿Cuándo? ¿Con quiénes? ¿Dónde?
8. Comunícate.
 Comunícate, no solo con palabras sino con todo tu cuerpo, si bien es importante lo que puedas decir, más lo es como lo dices (tus gestos, actitud, etcétera), la comunicación es un proceso de al menos dos personas. Si, ya sé que me dirás que puedes comunicarte contigo mismo, pero eso es introspección y a veces pensar demasiado te impide actuar, te complementaras bien cuando lo que piensas vaya acompañado de lo que haces y cómo lo haces.
 Una vida sin comunicación, es muy similar a una planta seca, por más que le eches agua no dará frutos. ¿De qué te sirve llenar tu cabeza de datos, conocimientos, si no tienes con quien compartirlo?, no caigas en la autocomplacencia mental porque puede ser fatal para tu vida y para la relación con los demás.
9. Mira siempre dónde estás parado.
 Muchas veces el ir en busca de tus objetivos te ‘eleva’ de tu realidad y hace que caigas de un lugar muy alto. Esto lo puedes evitar si nunca pierdes el sentido de realidad de donde estas, quien eres y hacia donde te diriges, no es fácil, muchas veces cuando tus estados emocionales son cambiantes y la sociedad y el medio donde vives ‘te exigen el éxito mal entendido’, el cual pregona, como ya lo decía Galeno: ‘que si no tienes un auto cero kilómetro en esta sociedad no existís’. No quiere decir que te quedes estancado esperando que todo sea ideal para actuar y no hacer absolutamente nada por cambiar y lograr tus objetivos, eso si no te traiciones a ti mismo por querer ser el que no sos.
10. Disfruta de tu llegada como al comienzo de la partida.
 Lo que significa que cuando logres obtener tus metas, las mismas sean un puntapié para ponerte en campaña para obtener otras. Es bueno tomarse un tiempo de relax y luego volver a la carrera, ya que si piensas que por lograr lo que deseabas ‘ya llegaste’, allí comienza el descenso y la holgazanería. No creértela te permite crecer y madurar y ver algo viejo de una manera nueva y algo innovado como algo superado.

Palabras finales.
 Hace tiempo leí una frase que decía ‘quien no sabe a dónde va no llega a ninguna parte’ y si bien tiene su parte de verdad, muchas veces no sabrás hacia dónde vas, ni con quien ir, ni a donde ir. Espero que estas reflexiones te ayuden por lo menos a reencontrar el camino cuando te sientas desorientado, ya con eso me siento contento de poder haber aportado algo para hacer más feliz a la vida de alguien, y cuando te sientas solo y abatido recuerda la frase de Vox Dei: ‘Se que en algún lugar alguien me espera hoy, se que ahora yo tengo a alguien a quien buscar…’
                     
                                           Néstor Fabián Tepode”