Bueno, creo que al fin llegó el momento de decirlo, de hablar todo lo que nunca hablé, de contar todo lo que tanto callé, de parar con esas noches interminables de llanto e insomnio. A veces si, como dijo una amiga, es mejor olvidar que sufrir; vivir con la esperanza de que algo va a cambiar que todo va a ser diferente, pero es realmente al pedo y necesito largar todo lo que siento de una vez, aunque nadie lo lea, solo descargarme.
Mis viejos se mudaron a la casa en la que vivo yo cuando mi hermana mayor tenía un año, en este momento ella tiene 26. En ese entonces vivía en frente de mi casa una mujer grande, que tendría 60/70 años que fue la primera en recibirlos. Mis viejos se hicieron muy amigos de ella, tanto que hasta llego a criar a mis hermanas, y sobre todo a mí. Obviamente ella era Lía, desde pequeña ella me crio, me vio crecer; fue mi madre, mi amiga, mi abuela, mi hermana, mi todo. Me sintiera como me sintiera yo iba todo el día a su casa, a comer, a tomar mates, a visitarla, a dormir, a jugar a las cartas, lo que fuera. Íbamos juntas a visitar a vecinos, a ver jineteadas, a hacer mandados, etc. Yo la AMABA, imposible es describir todo lo que sentí por ella. 
Cuando empecé el jardín y la escuela iba a la mañana y ni bien volvía a visitarla, casi no estaba en mi casa, y si yo algún día no iba, ella siempre cruzaba a ver si me había pasado algo, incluso cuando nos escuchaba llorar a mí y a mi hermana. Con ella aprendí todo lo que se.
Pero el tiempo paso, y las personas crecen, ‘se ponen viejas’, y el momento llegó. Eso no fue lo que más me dolió, lo que más mal me hizo fue saber que ella estaba mal y estaba muriendo y yo solo me enteré que ‘estaba descompuesta’. Recuerdo aun las palabras de mi mamá: “Lía estaba vieja, yo se que ya estabas lista y sabías que el momento iba a llegar algún día”. No se puede explicar la bronca que tenia de que no me hayan dicho nada, que me hayan ocultado la muerte de la persona más importante que tuve en mi vida, la UNICA persona que yo quería ver y con la que quería estar. Pero me guarde todo, nunca dije nada, nunca grite todo ese  dolor, nunca le reclame a mis padres que yo no estaba lista, que aunque tuviera 9 años yo quería estar con ella, que lo único que siempre quise fue decirle aunque sea ‘adiós’. 
Es indescriptible el dolor de saber que ella murió tal vez pensando en cómo estaría yo, vivir con el dolor de saber que no podes volverla a ver, que pasen 7 años y que yo siga llorándola, que pienses en ella almenas 2 veces al día desde ese momento, que siga esperando que se presente a hablarme aunque sea en un sueño, que pase su cumpleaños y solo pueda verla y hablar con ella en el cementerio; que no pase nada, que esperes y esperes eso imposible. 
Desde ese momento lo único que hago es callar, las personas siguen haciendo lo mismo, me mienten, me usan, me tiran, me levantan, me vuelven a tirar, me esconden cosas y yo solo cayo; pienso miles de cosas que podría decirles en la cara pero no se las digo, no puedo.
Creo que no me quedan más cosas por decir, solo que pienso en ella y me siento tan sola, las personas de ahora no son las de antes, mis amigas no se interesan en lo que siento, el mundo cambió y yo me quede flotando ahí sin entender porque la gente es tan egoísta últimamente.

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