Creo que el ser una persona catolica no me quita el derecho de querer preguntarme todo esto.
No es justo que pasen estas cosas, no es justo que le pase a gente buena, que no le hizo mal a nadie; haber visto de cerca a la enfermedad que casi destruye mi familia y sentir todo eso que te produce: odio, bronca, duda, DOLOR.
Una frase de una historia que escribio mi hermana me choco mucho, algo asi: '... por una enfermedad. Por eso las odio, porque te sacan a los seres que amas sin tener piedad'.
Es tan verdad, ¿Cuál es la necesidad? ¿Cuál es el fin de quitarle un padre a sus hijos y un esposo a una madre? Gente que no hizo nada pero se lleva lo peor. Y gente que hace tantas cosas mal... prefiero dejarlo ahí, espero no volver a cruzar esta enfermedad denuevo.
Otra cosa que no puedo entender: la ignorancia e insensibilidad de la gente. Siguen indiferentes como si nada hubiera pasado, como si todos alrededor siguieran igual que ayer. ¿Será egoismo? ¿O solo no les interesa el que está al lado? Sufriendo, desgarrándose por dentro, necesitando una mano, alguien que lo ayude a superar lo que sucede; pero claro, algunos no lo sufrieron, a otros solo no les interesa.

Me siento tan neutral hoy. Aunque igualmente escuche música fuerte queriendo esconder algo que mi interior me grita, sé que no tiene importancia, sé que hoy soy feliz, que todo de a poco va cesando, que vuelvo a ver sonrisas delante de mí y eso me encanta. Una vez más entiendo cómo es esto, entiendo que hay que ser paciente con todo y que sólo hay que sonreír, ser feliz, disfrutar, eso que tanto cuesta a veces pero que también es tan necesario. 


Detesto esto, ver así mi exterior, no reconocer sonrisas. Reinicio y reinicio y no encuentro nada, no puedo avanzar, ni volver, ni doblar, ni frenar. Estoy paralizada, acá todo es tenso, trato de escaparme para distraerme un poco pero no dejo de pensar en cómo estará la casa; cuando vuelvo  es aún más tenso con los enojos de por qué vuelvo a estas horas. Ya no sé lo que quiero, todo me confunde, necesito miles de cosas, reconozco miles de errores. Y sigo reiniciando. Esperando comenzar denuevo en un ambiente normal. Éste no es el lugar dónde crecí, que ilusa fui. ¿Pasaba también todo esto mientras yo era una inocente? ¿O es ahora el problema? Necesito miles de respuestas, necesito verlos sonreír denuevo, saber que todo va a estar bien.

“Siempre hay alguien ahí, para recordarnos quiénes somos.”


¡Cómo me chocó haber leído esa frase en Twitter! Lo que me cuesta no tenerte conmigo, lo que necesito un abrazo tuyo, un ‘te quiero’,  una despedida como es debido. Me arrepiento de tantas cosas hoy. Necesito tenerte acá conmigo Lía, para recordar quién soy, para recordar cómo era esa nena de nueve años antes de que te fueras, para recordar sus risas, sus juegos, sus peleas, para recordarte. Necesito volver a ser yo, necesito un stop a todo esto, no puedo más y ya no sé como carajo hacer. Cuánto daría por tenerte acá, que no seas solo un recuerdo, que seas algo más, que seas todo lo que necesito, todo lo que fuiste. Quiero volver a ser esa pequeña que reía sin causa y vivía sin culpas.

¿Cuántas veces has reído? ¿Cuántas has llorado? ¿Recuerdas cada buen episodio de tu vida? ¿Y los malos? ¿Hoy puedes decir que eres más fuerte que ayer? ¿Y mañana? ¿Añoras los buenos tiempos? ¿O sólo tienes la expectativa de que todos los días lo sean? ¿Hiciste todo lo que quisiste en la vida? ¿Te arriesgaste cuando debías hacerlo? ¿Te la jugaste por todo eso que amabas? ¿Qué te quedo de todo lo que viviste? ¿Qué te quedará? ¿Quiénes quedarán? ¿Quiénes se irán? ¿Te hiciste valer? ¿Disfrutaste de ser quién sos? ¿Hiciste feliz a alguien? ¿A quién? ¿Jugaste sanamente? ¿Aprendiste a perder? ¿A levantarte? ¿A volver a caer? ¿A saber en quién resguardarte? ¿Enseñaste cómo amar? ¿Cómo disfrutar? ¿Ayudaste? ¿Diste todo de vos? ¿Cumpliste tus sueños? ¿Abriste tu mente? ¿Dañaste a alguien? ¿Te arrepentiste? ¿Te disculpaste? ¿Te dejaste llevar? ¿Te dejaste amar? ¿Volviste a ser el de antes? ¿Cambiaste tu forma de pensar? ¿Aún te consideras un niño? ¿Te gustaría serlo? ¿Disfrutas de la compañía de tus seres queridos? ¿Sufriste por ver sufrir a alguno de ellos? ¿Les dejaste en claro que sientes por cada uno de ellos? ¿Te arrepientes de algo? ¿Quisieras volver el tiempo atrás? ¿Qué harás en un futuro? ¿Lo mismo que has hecho hasta ahora? ¿Cambiarías algo? ¿Para bien o mal? ¿Seguirías riendo? ¿O te dejarías llevar por la depresión? ¿Volverás a jugar? ¿A disfrutar? ¿A sentir? ¿Serías feliz? ¿Te harías valer? ¿Volverías a caer? ¿Harías feliz a alguien? ¿Aprenderías a amar? ¿Dañarías a alguien? ¿Dejarías escapar todos tus sentimientos sin avergonzarte de ninguno? ¿Jugarías como cuando niño? ¿Reirías de nuevo? ¿Te harías valer? ¿Qué dejarías cuando no estés? ¿Cuál será tu moraleja? ¿Y tu enseñanza de vida?  No te olvides que cada día es un mundo nuevo, del que tienes que disfrutar y jamás dejarte caer. No cometas el mismo error de ayer, pero tampoco cometas uno diferente mañana.


Me gusta esta ocurrencia que se me dio por escribir algo así. Algo que siento únicamente  en ésta misma fecha todos los años: El acto de egreso de la escuela especial. Para muchos podría ser un egreso más (incluso para los padres de los egresados), pero no para mí. Ése acto en el que todos los días egresan sólo cinco o seis chicos realmente me llena el alma, voy a explicar por qué.
La Escuela Especial N° 501 Ana Marta Eyrea no se llama así por cualquier cosa. En esa escuela fue maestra y directora mi tía, Ana Marta (con propósito el nombre), quién murió de cáncer cuando mi hermana mayor tenía un año; obviamente yo no la conocí. Bueno, el tema es que todos los años, en ése egreso que se realiza una vez al año, del que todos se olvidan al año siguiente a mi me marca y mucho. Yo no voy al acto porque sí, o porque esté mi mamá trabajando ahí.  Voy a representar a mi tía, a entregarles un presente en nombre de ella a los egresados.
Sé que suena muy estúpido que me sienta así por representar a alguien que ni siquiera conocí, pero el sólo escuchar su nombre marca mucho en mí. Como anteriormente dije, nunca conocí a Ana, pero sí me hablaron infinidad de cosas sobre ella (creo que hasta a mí incluso más que a mis hermanas), ya sea mis viejos, mi abuela, mis primas, amigas de ella o compañeras de trabajo.
Usualmente la gente me dice que me parezco a ella o que, más bien, soy igual a ella. Tal vez sea verdad, realmente yo nunca me di cuenta del todo.
Bueno, al punto al que quería llegar es que yo sé mucho de ella, aunque sé que ella nunca supo de mí porque no me conoció yo sé miles de cosas; lo gran persona que fue, lo comprensiva, lo carismática, lo bondadosa, lo solidaria, familiera, divertida, todo. 

Acá en la familia todos los que la conocieron la extrañan a horrores, y nosotros, los que no la conocimos, los que solo conocemos lo que nos cuentan, la vivimos todos los días a través de esas personas que la mantienen viva en sus corazones.





Hace poco me preguntaron: ¿Qué es lo que te hace poner feliz o te saca cuando estás mal? ¿Y qué te pone mal?
Duras preguntas, ¿No? Difíciles de contestar, un poco confusas.
Luego de recibir esas preguntas me costó dar una respuesta concreta, y de hecho no la di, por eso hago esta entrada, para encontrar en mí la respuesta.
Principalmente, y empezando desde un principio, no suelo ponerme mal por cualquier cosa y  no me dejo influenciar casi nada por el exterior; pero no soy de piedra, puede que me cueste llorar y no lo haga ni cuando realmente algo me duele, pero aún así no lo soy. Soy humana, y como todos me pongo mal y me deprimo de vez en cuando. Para responder la segunda pregunta, podría decir que lo que me pone mal es confuso, a ver si me puedo explicar.
Si bien (como ya dije) no me dejo influenciar por mi exterior, una de las cosas que me hacen mal están relacionadas con el mismo. Detesto, y me hace sentir muy mal, ver como la gente trata mal a las personas porque las creen inferiores. La gente egoísta, egocéntrica, imbécil, soberbia, etcétera que discrimina o critica el camino de las personas que de verdad luchan por recorrer. Me colma, juro que me colma.
Otra de las cosas que me ponen mal, que no tiene nada que ver con el punto anterior es recordarla, recordar que aún estoy acá, enfrente de su casa y que ella no está ahí esperándome, recordar que ya no puedo hablar ni refugiarme en ella y que no la voy a volver a ver; pero prefiero evitar el tema, lo dejo ahí.
Para contestar la primera pregunta, qué me hace sentir mejor cuando estoy mal, es muy sencilla mi respuesta. Ayudar. A quién sea, como sea, escuchar a alguien, aconsejarlo, regalarle algo importante para mí a quién más lo necesite, hacer reír a quién está mal, abrazar al dolido, acompañar a quién esté solo. Solo eso, escuchar música también me hace sentir mejor (¿A quién no?) pero no hay nada como ayudar y saber que servís para algo y podes cambiar muchas cosas con sólo dar un paso mínimo para ti pero grande para tu prójimo.