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esta ocurrencia que se me dio por escribir algo así. Algo que siento únicamente
en ésta misma fecha todos los años: El
acto de egreso de la escuela especial. Para muchos podría ser un egreso más
(incluso para los padres de los egresados), pero no para mí. Ése acto en el que
todos los días egresan sólo cinco o seis chicos realmente me llena el alma, voy
a explicar por qué.
La Escuela Especial N° 501 Ana Marta Eyrea no se llama así por cualquier cosa. En esa escuela fue maestra y directora mi tía, Ana Marta (con propósito el nombre), quién murió de cáncer cuando mi hermana mayor tenía un año; obviamente yo no la conocí. Bueno, el tema es que todos los años, en ése egreso que se realiza una vez al año, del que todos se olvidan al año siguiente a mi me marca y mucho. Yo no voy al acto porque sí, o porque esté mi mamá trabajando ahí. Voy a representar a mi tía, a entregarles un presente en nombre de ella a los egresados.
Sé que suena muy estúpido que me sienta así por representar a alguien que ni siquiera conocí, pero el sólo escuchar su nombre marca mucho en mí. Como anteriormente dije, nunca conocí a Ana, pero sí me hablaron infinidad de cosas sobre ella (creo que hasta a mí incluso más que a mis hermanas), ya sea mis viejos, mi abuela, mis primas, amigas de ella o compañeras de trabajo.
Usualmente la gente me dice que me parezco a ella o que, más bien, soy igual a ella. Tal vez sea verdad, realmente yo nunca me di cuenta del todo.
Bueno, al punto al que quería llegar es que yo sé mucho de ella, aunque sé que ella nunca supo de mí porque no me conoció yo sé miles de cosas; lo gran persona que fue, lo comprensiva, lo carismática, lo bondadosa, lo solidaria, familiera, divertida, todo.
La Escuela Especial N° 501 Ana Marta Eyrea no se llama así por cualquier cosa. En esa escuela fue maestra y directora mi tía, Ana Marta (con propósito el nombre), quién murió de cáncer cuando mi hermana mayor tenía un año; obviamente yo no la conocí. Bueno, el tema es que todos los años, en ése egreso que se realiza una vez al año, del que todos se olvidan al año siguiente a mi me marca y mucho. Yo no voy al acto porque sí, o porque esté mi mamá trabajando ahí. Voy a representar a mi tía, a entregarles un presente en nombre de ella a los egresados.
Sé que suena muy estúpido que me sienta así por representar a alguien que ni siquiera conocí, pero el sólo escuchar su nombre marca mucho en mí. Como anteriormente dije, nunca conocí a Ana, pero sí me hablaron infinidad de cosas sobre ella (creo que hasta a mí incluso más que a mis hermanas), ya sea mis viejos, mi abuela, mis primas, amigas de ella o compañeras de trabajo.
Usualmente la gente me dice que me parezco a ella o que, más bien, soy igual a ella. Tal vez sea verdad, realmente yo nunca me di cuenta del todo.
Bueno, al punto al que quería llegar es que yo sé mucho de ella, aunque sé que ella nunca supo de mí porque no me conoció yo sé miles de cosas; lo gran persona que fue, lo comprensiva, lo carismática, lo bondadosa, lo solidaria, familiera, divertida, todo.
Acá en la familia todos los que la conocieron la extrañan a horrores, y nosotros, los que no la conocimos, los que solo conocemos lo que nos cuentan, la vivimos todos los días a través de esas personas que la mantienen viva en sus corazones.

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