Podés temerle a TODO, pero a lo que todos siempre le vamos a temer, incluso insonscientemente, es a nosotros mismos, a los humanos. Porque así como construimos, podemos destruir. Gracias al dueño de una camioneta que nunca más volvió. Te amo Crash, te extraño demasiado.
Me contaron de sus vidas: sus triunfos y sus fracasos, de que el mundo andaba loco y hasta el cielo fue comprado. Y mas miedo que ellos dos me daba el propio ser humano.

No hay comentarios:
Publicar un comentario